Montañita es mucho más que una playa: es un estado de ánimo. Este pequeño pueblo costero se ha convertido en el epicentro del surf y la cultura hippie-chic en Sudamérica. Sus olas izquierdas de hasta 3 metros atraen a surfistas profesionales de todo el mundo, mientras que sus callejones con restaurantes de mariscos, bares de jugos y hostales con hamacas crean una atmósfera única e irrepetible.